Martes, 04 Diciembre 2007 17:17

AUTORITARISMO Y DOGMA DEL EXPERTO FORENSE

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LOS DICTAMENES PERICIALES (II)
AUTORITARISMO Y DOGMA

Hernández Mota, Juan M.

Colegio Libre de Estudios Universitarios
Facultad de Criminologí­a, Criminalí­stica y
Técnicas Periciales, Campus Oaxaca, México.
Teléfono +52(951569)0706
Correos electrónicos:
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mixe_mota@yahoo.com.mx
mixe@criminalistic.org

INTRODUCCIÓN

La capacidad de apreciar o reprochar lo que de “nuevo” aprendemos en la vida es parte de nuestra habilidad para preguntarnos: ¿está comprobado lo que oigo, leo o veo?, ¿en qué pruebas se basa esa persona para afirmar lo que dice? Esta habilidad adquirida por el aprendizaje es la esencia del sentido común. La ignorancia del desconocimiento de algo es la plataforma de despegue de los estudios más elementales o avanzados, podemos decir que es la base y esencia del pensamiento, es saber preguntar aunque no seamos capaces de dar respuestas satisfactorias a todas las preguntas que hacemos. Por lo mismo, los resultados no deben conducirnos a erigir nuestra palabra fundamentada en nuestros estudios como única e infalible. Por rí­gida que sea la metodologí­a elegida en un trabajo experimental sus conclusiones son sólo probables y provisionales. “La metodologí­a no es una camisa de fuerza para el pensamiento; sino una espuela de la libertad”1. El investigador forense debe comprender que el uso de cualquier metodologí­a no excluye el sentido común porque a fin de cuentas la metodologí­a no es más que una forma de organizarlo.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Sostener que sólo el investigador con grado universitario es el que esta obligado a trabajar metodológicamente es a todas luces erróneo. Es cierto que los estudio universitarios o de posgrado obligan a trabajar guiados por una metodologí­a cientí­fica y seria desconcertante que no lo hicieran de esa manera, pero aún los investigadores con grado académico inferior y que escolarmente no fueron entrenados para pensar con crí­tica cientí­fica deben iniciar el entrenamiento metodológico. Los juicios orales en México se generalizan y las carencias metodológicas saldrán rápidamente a la luz.

Uno de los obstáculos que los investigadores forenses encontrarán con demasiada frecuencia (pavorosa dirí­a yo) es inherente a ellos mismos, y es la de no pensar por uno mismo sino tomar el camino fácil de repetir lo que dicen los demás, lo que dicen los libros, los otros expertos, los periódicos, la televisión; -en tono de broma uno de mis alumnos muy jóvenes en la materia de fí­sica básica me comentaba “si lo dice la tele es cierto”-, y pudiera ser que ninguno de estos medios de comunicación sea mentiroso, pero ninguna de estas informaciones son garantí­a de verdad. Quien no piensa por sí­ mismo fácilmente caerá en la trampa del autoritarismo y del dogmatismo.

Pero, ¿cómo puede ser un experto forense un agente autoritario dentro del proceso judicial?, ¿porqué su opinión llegarí­a a ser dogmática?.

Antes de responder o formarnos una idea a priori, debemos analizar las estrategias que se planean en la investigación forense y que hacen evidente la importancia del entrenamiento metodológico



DESARROLLO


La idea de que los métodos de aplicación general cubren aspectos importantes en la resolución de los problemas forenses, pudiera llegar a ser cuestionaba.

Tres lí­neas de investigación aportan elementos que refuerzan dicho cuestionamiento:
Ӣ El estudio de los expertos
”¢ El estudio de métodos débiles
”¢ La generalización de sus casos particulares

En relación a los estudios especializados del experto, el cual “tiene” conocimientos amplios en su campo de conocimiento especifico. Es decir, conocimiento de situaciones especificas del campo de donde se es experto. Por ejemplo, en un caso de colisión de vehí­culos, el criminalista reconocí­a fácilmente los mecanismo de producción de las lesiones de los ocupantes de un vehí­culo y casi a la par con el medico forense intuí­an la posición que guardaban en el interior del carro, un fí­sico reconocí­a los usos de las leyes de Newton y de la conservación de la energí­a para establecer la solución de la dinámica del choque. Por lo tanto, cada experto reconocí­a rápidamente las situaciones de patrones que él previamente ya conocí­a, y cada uno aportaba una solución a través del trabajo con los patrones. Por otro lado, este tipo de patrones eran desconocidos por los expertos novicios, porque no los saben o porque carecen de la ví­a para tener acceso a ellos rápidamente. Estos resultados señalan la importancia de que debe existir una metodologí­a que aglutine los conocimientos particulares de cada experto, y lo redireccione a un solo camino. Es decir, el criminalista, el medico forense y el fí­sico, deben conjuntar sus estudios especí­ficos para encontrar una sola respuesta que satisfaga a todos. Y el experto novicio no tiene de otra, el entrenamiento constante para adquirir la habilidad del experto veterano.

En lo concerniente al estudio de los métodos débiles, se observa que quien recurre a ellos obtiene resultados también débiles y fáciles de debatir. En otras palabras, el experto que se conforma con aplicar un método simple, cargado de inferencias personales difí­cil de comprobar, obtendrá resultados también muy personales que caerán fácilmente a la más escueta crí­tica cientí­fica. Y es el caso del experto que basa sus estudios en datos con una elevada carga de subjetividad, y con ellos intenta sostener objetivamente su dicho. La subjetividad de sus datos y la dificultad para ajustarlos a un proceso de verificación, necesariamente lo llevaran a caer dentro del campo de la especulación.

En la generalización de los casos, tenemos que, los investigadores que emplean un molde diseñado a priori los puede llevar a pasar por alto particularidades del caso, o sea, las partes finas que lo individualizan de otros. El investigador que ya no acude al lugar de los hechos, por ejemplo; en un punto negro de accidentalidad, porque ya ha asistido infinidad de veces y conoce casi de memoria el sitio, obviando las formas de circulación previa a la colisión, o pasando por alto las huellas e indicios que se presenten en el nuevo asunto, es causa de una investigación fallida.


Pero demos respuesta a la primera de las interrogantes planteadas ¿Cómo puede ser un experto forense un agente autoritario dentro del proceso judicial?.

“El renombrado investigador forense Emeterio Cruz por fin pudo esclarecer el caso del peatón atropellado y cuyo cuerpo fue encontrado sobre la carpeta de rodamiento de la calle Amapolas la semana pasada. De acuerdo al experto, sus lí­neas de investigación partieron de narraciones de testigos que presenciaron los hechos. Una vez más se comprueba la eficacia del experto…”.

El autoritarismo es la tendencia a aceptar como verdadera una afirmación porque la ha dicho una persona en quien confiamos, sólo por su palabra, no por las razones, experimentaciones o investigación que llevo a cabo. La deformación de admitir desde pequeños verdades más o menos seguras sólo porque nos las han dicho personas en quien depositamos nuestro reconocimiento, suele continuar a lo largo de la vida. La autoridad del experto no se supedita a su renombre, su dicho debe ser comprobado cientí­ficamente.



El autoritarismo es la comodidad de afirmar lo que no podemos comprobar seriamente. La historia esta abonada de personas que se opusieron a afirmaciones autoritarias y verdades consideradas como irrefutables en su tiempo y valga la pena recordar el caso de Galileo Galilei que refuto los conceptos de Aristóteles sostenidos durante casi dos mil años.


¿Por qué la opinión del experto llegarí­a a ser dogmática?


La predisposición de erigir verdades a partir de formulaciones no comprobadas y que erigen opiniones al margen del estudio, de la crí­tica y de la discusión, es una acción dogmática. Aún en estos tiempos, en los pequeños departamentos periciales son enunciadas experiencias más o menos incompletas como algo indudable y que no debe ser sometido a la crí­tica. La actitud cientí­fica es conciente de la provisionalidad de los conocimientos. No hay nada más dogmático y anticientí­fico que negarse a la discusión de los resultados. “nadie debe poner en tela de juicio mis estudios”, es una frase recurrente y de tono soberbio.



Este comportamiento sugiere que cierto número de investigadores carentes de un conocimiento sólido en la metodologí­a de las ciencias, y algunas veces en su propia especialidad, hacen resaltar notablemente sus falta de recursos en el proceso de la solución del caso y tajantemente plantean una respuesta que parte de la nada, o de falsos soportes para decir finalmente; “así­ es , porque lo digo yo”.



CONCLUSIÓN


Muchas veces el desarrollo de habilidades para resolver los casos forenses en diversas áreas se ha vinculado con el grado académico del investigador, al cual se le da un voto de confianza por su supuesto pensamiento o razonamiento de alto nivel. Sin embrago existe un común acuerdo de que la adquisición de conocimientos en la metodologí­a de la investigación forense no requiere un grado académico y es mas que una exigencia de la propia formación integral desde los primeros estudios de la juventud. El estudio metodológico forense implica anticipar el camino que seguirá el análisis del caso, contemplar varias formas de solución, el uso de diversos criterios que seguramente se contrapondrán uno con otro y que generaran incertidumbre y un monitoreo constante del proceso de solución (Resnik,1987). En este contexto, es importante que el investigador se enfrente a diverso tipos de problemas incluyendo los no rutinarios, diseñando sus propios caminos de solución y seleccionando el método más adecuado para encontrar la solución.




La adecuada adaptación de la metodologí­a cientí­fica en sus estudios hará que sus conocimientos sean finos, pulidos, permitiéndole desplegar ideas novedosas y reformulando o diseñando sus procesos de solución. La noción de aprendiz describe a un individuo desarrollando los valores, métodos, y formas de razonamiento de la disciplina de manera gradual y continua.

En estos tiempos de extinción de las especies, favorezcamos la extinción del experto autoritario y dogmático, utilizando la herramienta invaluable que otorga del pensamiento cientí­fico.


Oaxaca, México, octubre del 2007.





BIBLIOGRAFíA

Alonso, Antonio 1980 Metodologí­a México: Ed. Edicol. S.A.

Bosch G., Carlos 1963 La técnica de la investigación documental México: Escuela Nacional de Ciencias Polí­ticas y sociales UNAM

Pardiñas, Felipe 1984 Metodologí­a y técnicas de investigación en ciencias sociales México: Ed. Siglo Veintiuno. S.A.

Santos T., Manuel 1981 Principios y métodos de la resolución de problemas en el aprendizaje de las matemáticas México: Ed. Grupo editorial Mexicano. S.A.

Rojas S, Raul 1990 El proceso de la investigación cientí­fica México: Ed. Trillas. S.A. Resnick, L. B.


1987 Education and learning to think Washington, DC: Nacional Academia Press.
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